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¿Cómo el ashtanga yoga puede transformar tu vida?

Si no estás familiarizado con el yoga, puede asimiles la palabra Ashtanga (si es que alguna vez la has escuchado) con prácticas físicas muy demandantes, madrugones e incluso lesiones. Pero se trata de una de las prácticas más transformadoras y honestas que existen. Requiere esfuerzo físico, sí, pero se alcanza poco a poco y con el trabajo diario. Por lo que este tipo de yoga te exige, pero también da buenas lecciones para poner en práctica fuera de la esterilla.

De todo ello y de cómo esta rama del yoga cambió su vida, nos habla Alexia Pita, fundadora de Madrid Ashtanga Shala. Cómo lo que comenzó como un complemento al baile (su profesión hace años) se ha convertido en una guía para encontrar el equilibrio entre la práctica, su papel como empresaria y la maternidad.

¿Cuánto tiempo llevas practicando Ashtanga?

14 años pero con una primera época un poco intermitente de idas y venidas.

¿Qué te llevó a iniciarte en esta práctica?

El yoga apareció, no lo estaba buscando. Yo era bailarina profesional en aquella época y nos lo ofrecieron en la compañía en la que trabajaba. Al principio la idea no me resultaba muy atractiva. Por entonces, no era tan popular ni había tanta información como hoy. Creo que incluso al principio, la palabra yoga me sonaba a algo esotérico.

Probé aquella primera clase, la buena noticia era que no tenía nada de esotérico y la mala que era una verdadera paliza física. Esto último hizo que no quisiese continuar. Pero al cabo de unos meses la curiosidad me llevó a darle una segunda oportunidad.

Veía cambios en mis compañeros que me gustaban y quería saber de qué iba realmente aquello.

A partir de ahí me enamoré de la práctica. Aquella segunda clase ya no había sido una demostración guiada para bailarines. Fue un encuentro con la respiración y el trabajo progresivo. Durante aquellos primeros años, las clases de yoga eran el complemento perfecto para mi profesión. Lo que nunca habría imaginado es que terminaría dedicándome en cuerpo y alma a esto.

¿Hubo un punto en el que sentiste el una transformación más profunda?

Creo que en realidad el poder transformador empieza desde el segundo uno, ese primer momento en el que decides enfrentarte a la escucha y observación interna. No es fácil y a veces tampoco es bonito, pero es real y profundo. Desde que le dedicas unas horas de tu día a algo tan simple como escuchar tu respiración, empieza el proceso de autoconocimiento. La transformación sucede antes incluso de que uno mismo sepa que está ocurriendo.

Pero si tengo que destacar un punto concreto, fue cuando me enfrenté a un gran golpe de la vida, de esos en los que uno no sabe cómo remontar. Una persona muy importante en mi vida falleció de una forma trágica, así que salir de aquel shock requería de valentía y fuerza. Podía haberme quedado en la cama destrozada, tomar alguna medicación que aliviase ese dolor tan profundo, aparcar mi esterilla y haberme ahorrado el esfuerzo.

Sin embargo tuve mayor necesidad que nunca de escucharme y poner en marcha ese observador interno, utilizando esta herramienta tan poderosa llamada yoga.

En aquel momento tan difícil de mi vida, la práctica, la meditación, la lectura y, por supuesto, el amor fueron mi gran soporte.

¿Cuáles son los aspectos más transformadores de la práctica que se puedan aplicar en el día a día?

La practica en la esterilla te enfrenta continuamente a dificultades físicas (que son evidentes ) y obstáculos mentales que cada uno se genera. Algunos están tan arraigados que puede parecer que los traemos de fabrica: Ego, miedo, ansiedad, inseguridades… Creo que lo transformador de esta práctica es que nos enfrentamos con aquello que no nos gusta de nosotros y comenzamos a trabajarlo. Gracias a las dificultades y adversidades encontramos podemos progresar, siempre y cuando queramos hacerlo.

Se trata de una rutina exigente, ¿tuviste que transformar algunos hábitos en tu vida?

Casi todos, jajaja. Como tú dices es una disciplina exigente, diaria, que requiere un estilo de vida coherente y que te desafía continuamente a superar excusas. Madrugar, el tipo de alimentación, intentar poner la atención más hacia dentro que hacia fuera, cuidar tu cuerpo y tu mente para mantenerte sano…

Es un proceso de construcción y no de destrucción.

Los seres humanos a veces tendemos a lo segundo. O por lo menos yo, en otra época de mi vida he tendido más a eso. Por lo que sí, cambié bastante de hábitos: Dejé d fumar, de trasnochar, cambié mi alimentación y empecé a construir unas rutinas cada vez más compatibles con la práctica.

Igualmente tengo que decir que miro atrás y no me arrepiento de nada, como dice la frase, que me quiten lo bailao. Todas las experiencias que he tenido son parte de quien soy hoy.

 

¿Cuáles dirías que son los beneficios más importantes de la práctica a nivel físico?

A nivel físico la práctica de Ashtanga te aporta el equilibrio perfecto entre fuerza y flexibilidad. Te hace sentir más ágil y vital y te lleva a lugares físicos que creías imposibles. Practicando a diario tomas conciencia del maravilloso potencial del cuerpo.

A nivel mental para mí lo es todo. Es el eje, el equilibro. Tratar de vivir día a día siendo coherente con el camino del yoga me aporta estabilidad. Buscar ese balance no es para nada un camino de rosas, pero sentir que trabajas a diario para intentarlo y revelar la mejor versión de uno mismo es muy enriquecedor.

El yoga nos conecta con nuestra esencia, quitando las capas que nos hemos ido poniendo desde que tenemos uso de razón.

La práctica nos ayuda a ser conscientes de nuestros bloqueos para que nosotros mismo indaguemos en cómo desbloquearnos, desde lo físico hasta lo mental. Va todo unido .

¿Tiene la práctica un componente meditativo?

Sí, por supuesto. Es una meditación en movimiento si realmente logras centrar tu atención. Para ello son de gran ayuda los drishtis (focalización de la mirada) y la respiración. Estar presente es el punto clave de esta práctica y eso es meditar . Esto no quita que lo quieras complementar con otro tipo de meditaciones .

 

En tu Shala se respira calma, devoción y también superación, ¿cómo se consigue lograr esta atmósfera?

La atmósfera de la Shala no es más que la magia del estilo Mysore. Los alumnos son los que se van contagiando unos a otros de esa energía de concentración, silencio y superación. A mí, me sigue fascinando presenciar lo que sucede en las clases cada día, la profundización de trabajo en este método es a mi forma de verlo realmente único.

Como fundadora de Madrid Ashtanga Shala (M.A.S.) tenía claro la línea de trabajo que quería seguir, lo mismo que había respirado en mis años en Londres estudiando con mi maestro.

Una sala en el que el profesor no sea el protagonista sino un guía que sepa acompañar a cada alumno sin hablar demasiado ni querer demostrar nada. Un guía que sepa dar el espacio, el silencio y la libertad para que cada alumno pueda ser su propio maestro.

Y partiendo de ese punto claro el resto ha sucedido solo gracias a toda la familia de M.A.S. Me confieso completamente enamorada de lo que se respira cada día en la shala y estoy muy agradecida por el equipo tan maravilloso de profesores que tengo.

Se recomienda una práctica de seis días a la semana, ¿cuál es la importancia de practicar todos estos días?

La práctica abarca muchos aspectos, no sólo las posturas que se realizan esos seis días a la semana. Lo importante es vivir cada día en coherencia con la práctica de yoga, queriendo ser mejor con uno mismo y con los que me rodean. Si nos referimos a la práctica sobre la esterilla los 6 días a la semana, sí, es lo que se recomienda y es cómo se practica en India. Acostumbrarse a esto y convertirlo en tu rutina es realmente terapéutico, pero en algunos momentos puede ser agotador.

Creo que hay que ser muy honesto con uno mismo y cada día saber desde el punto del partida donde comienzo mi práctica, aceptarlo y trabajar en la esterilla con escucha y respeto. La práctica a nivel físico es muy demandante y la vida más como para que le añadamos un plus de exigencia.

Creo que dentro de un método tan disciplinado tiene que haber flexibilidad mental, si no se convierte en algo militar que muy lejos está de lo que yo considero yoga.

Así que tratemos de subirnos cada día a la esterilla sin expectativas. ¿Quién tiene derecho a decir que practicar la segunda serie cada día es más yoga que hacer los saludos al sol y quedarte un rato sentado respirando? Nadie. Lo importante es crear la rutina y no ponerte excusas.

Es mejor estar esos 6 días en la esterilla aunque alguno de ellos sientas la necesidad de reducir y suavizar la práctica de asanas, que practicar una serie completa dándolo todo sólo una vez a la semana.

Con una rutina de cinco o seis días se va creando esa devoción y esa integridad con la práctica, siempre que tengas un lema: nunca lo hagas para machacarte, hazlo siempre para sanarte.

Eres madre y empresaria, ¿cómo consigues mantener tu práctica con las exigencias de las otras facetas de tu vida?

Es precisamente mi práctica constante la que me ayuda a mantenerme en eje para poder llevar a cabo las otras facetas de mi vida. Pero como he respondido en la pregunta anterior, siempre con grandes dosis de aceptación y cierta flexibilidad.

La maternidad es mi mejor maestra en este sentido. Desde el momento en que me quedé embarazada y empecé a abordar mi práctica desde otra perspectiva entendí aún mejor por qué hago yoga y por qué lo he convertido en mi forma de mi vida. Aprendí a aceptar que cada día es diferente, así que no espero nada concreto de la práctica, simplemente está ahí, para hacerme sentir mejor, ¡mucho mejor! Incluso en esos días en los que las mujeres y las madres necesitamos un empujoncito, la práctica está ahí para darte la palmadita en la espalda y decirte ¡tú puedes! Ahí reside una parte de la magia del Ashtanga. El saber que puedes.

Por otro lado la práctica debe de tener dos cualidades llamadas en sánscrito sthira y sukha: La firmeza y la suavidad a partes iguales. Estamos buscando continuamente equilibrar esos dos puntos durante nuestra práctica en la esterilla. Ligeros y amables, firmes y activos. Trasladar esto a las otras facetas de mi vida para mi es clave.

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