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El cambio climático se está cargando los plátanos

Tener un plátano a mano significa saciar los picos de azúcar y el hambre, pero también darle un aporte extraordinario de potasio y magnesio, perfecto antes de ponerte a entrenar. La cuestión es que un hongo que se siente cómodo con el cambio climático está mermando su producción.

Así lo describe un estudio de la Universidad de Exeter que apunta a un hongo, la Sigatoka Negra, como el responsable de que las cosechas sean menos abundantes.

Aunque esta enfermedad es originaria de Asia, el aumento de la temperatura y los cambios en la humedad ambiental han provocado que se extienda al Caribe y América Latina. La investigación indica que el riesgo de contagio en estos territorios se ha elevado un 44% desde 1960.

¿Por qué hay más Sigatoka Negra?

Además del cambio climático, otro de los enemigos de la proliferación de la Sigatoka Negra ha sido el aumento del comercio internacional del plátanos y la consiguiente necesidad de producción.

«La Sigatoka negra está provocada por un hongo (Pseudocercospora fijiensis) cuyo ciclo de vida está determinado por el tiempo y el microclima», dice el Dr Daniel Bebber, de la Universidad de Exeter. La investigación demuestra como el cambio climático desencadena temperaturas más propicias para la proliferación de la germinación y el crecimiento de las esporas y hace las copas de los cultivos más húmedas, elevando el riesgo de la infección.

La Pseudocercospora fijiensis se extiende a través de esporas aéreas que infectan las hojas de las plantas y producen lesiones en ellas, así como la muerte celular cuando las toxinas de los hongos se exponen a la luz.

Las consecuencias

Como indica la FAO, los plátanos se encuentran entre los productos más consumidos en todo el mundo y las enfermedades relacionadas con su cosecha son uno de los grandes problemas a los que se enfrenta el sector.

La incidencia de la Sigatoka Negra podría potencialmente causar una subida en el precio de esta fruta ya que puede reducir las cosechas de las plantas infectadas hasta un 80%.

Si te preguntas cómo puedes ayudar en este problema, revisa qué huella estás dejando en el entorno con tus actividades diarias. Eliminar el consumo de plásticos y reducir tus compras en general, apostar por transportes limpios y revisar la cantidad de carne de tu dieta son pasos básicos para reducir tu impacto en el cambio climático.

El plátano canario a salvo

Sin embargo, parece que los plátanos canarios están, de momento, a salvo. En las islas se cultivan especies autóctonas y no se han mezclado con otras importadas de Asia, de donde es originaria la enfermedad.

Asimismo, el clima de las islas no favorece la expansión del hongo, que vive en entornos con temperaturas muy altas y mucha humedad.

 

 

 

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