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¿Qué opinan los nutricionistas sobre los lácteos?

Leche de avena, espelta, calcio, alpiste… Suma y sigue. Cada vez es mayor el terreno que las bebidas vegetales le arrebatan a la leche tradicional. Pero no solo ocurre en esta categoría. El veganismo también se ha instalado en los yogures y quesos. Parece que los lácteos cotizan a la baja. Pero ¿qué opinan los nutricionistas sobre ellos?

La Academia Española de Nutrición y Dietética señala que incluir a diario uno o dos lácteos bajos en grasa, ya sea leche, yogur o quesos, contribuye a aportar nutrientes clave- «Además cumplen con hábitos alimentarios tradicionalmente arraigados en la dieta mediterránea», continúan. Según indican, el 48% del calcio que consumimos los españoles proviene de productos lácteos.

El calcio es un nutriente esencial no solo relacionado con la salud ósea, sino que es clave en procesos fisiológicos como el filtrado renal, la conducción nerviosa o el funcionamiento muscular. Por ello, la EFSA (European Food Safety Authority) Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria recomienda una ingesta media de calcio de 750 mg/día para un adulto sano. Otras fuentes bajan esta media a los 500-700 mg/día. Esta cantidad varia según las características individuales, dependiendo del nivel de actividad física, el consumo de alcohol o el hábito de fumar y exposición al humo del tabaco.

Vivir sin lácteos

Aunque se trata de la fuente más habitual de este nutriente en la dieta, no es la única. El calcio también se encuentran en las legumbres, hortalizas de hoja, semillas o frutos secos, y sus derivados. «Se puede llevar una dieta saludable sin la necesidad de incorporar lácteos, siempre y cuando se compense con otras alternativas de calcio», comparten desde Academia Española de Nutrición y Dietética.

Algunas guías también mencionan las bebidas vegetales enriquecidas en calcio y vitamina D, como alternativas saludables a la leche y sus derivados. Sin embargo, aunque pueden tener un impacto medioambiental menor que los lácteos, los dietistas-nutricionistas advierten que: «Desde el punto de vista dietético-nutricional, el consumo estas bebidas en sustitución de la leche, cuando no hay una razón de salud para ello, no aporta ninguna ventaja a la dieta». Más bien podría tener efectos indeseables por la presencia de azúcares añadidos o por no disponer de cantidades de calcio suficientes.

¿Mejor bajos en grasa?

Los estudios no son conclusivos en la relación entre consumo de lácteos y riesgo cardiovascular. Algunos recientes sugieren que los lácteos pueden no estar implicado en el incremento del riesgo. Esto lo justifica el tipo de ácidos grasos saturados de cadena más corta, propios de la leche. Lo que ocurre es que pueden tener otra implicación metabólica distinta a la de los de cadena más larga presentes en carnes y derivados o la bollería y a su efecto protector contra la inflamación.

Así, el estudio PURE publicado a final de 2018 en The Lancet, concluía que el consumo de dos raciones de lácteos (sin evaluar si eran ‘con’ o ‘sin’ grasa) se asociaría con un menor riesgo de enfermedad cardíaca, accidente cerebrovascular o muerte, así como menor riesgo de diabetes tipo 2, comparado con las personas que no consumen productos lácteos.

En conclusión, a pesar de que hay indicios de que el consumo de grasas saturadas a través de los lácteos podría no estar asociado a mayor riesgo de sufrir algunas enfermedades cardiovasculares, las pruebas son aún inciertas. De ahí que, a la hora de evaluar el riesgo-beneficio, las guías alimentarias se decanten aún de momento por la recomendación de consumo preferente de lácteos bajos en grasa.

¿Cuántos lácteos debemos tomar al día?

A pesar de la tendencia actual a reducir el consumo de lácteos y a cuestionar su papel en la salud, las guías alimentarias de países de nuestro entorno recomiendan entre 2-3 raciones diarias, de lácteos preferentemente bajos en grasa, haciendo hincapié en la elección habitual de quesos frescos y poco curados.

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