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Brenda Chávez: «Consumir puede ser un acto transformador»

Brenda Chávez: «Consumir puede ser un acto transformador»

Vivimos en una era de cambios. A Brenda Chávez, por ejemplo, la conocí en cuando ambas trabajábamos en una revista de moda. Poco comulgo ahora con los discursos e ideas que transmiten este tipo de publicaciones. Ella, también, ha redirigido su carrera hasta convertirse en una comunicadora implicada con la sostenibilidad y el consumo responsable. Así lo atestiguan sus dos libros: Tu consumo puede cambiar el mundo (Planeta, 2017) y Al borde de un ataque de compras (Debate, 2019). Con Brenda hemos hablado sobre si hay esperanza para una sociedad anclada, todavía, en la cultura de usar y tirar y el consumo por impulso. Parece que sí, porque según dice: «Consumir puede ser un acto transformador».

 

¿Existe realmente un consumo sostenible?

Existe un consumo sostenible, es aquel que además de tener en cuenta la calidad y el precio de un bien y servicio, tiene en cuenta sus impactos ambientales y sociales. También se llama consumo responsable, crítico, consciente o transformador.

El consumo vertebra nuestra sociedad; vivimos en una sociedad que llamamos “de consumo”, y somos parte de un engranaje fundamental.

Con cada compra emitimos un voto de confianza. Apoyamos con nuestro dinero una cadena de producción y de consumo que igual está cometiendo abusos sociales, medioambientales, culturales, políticos o económicos, en contra de nuestros valores, sin saberlo.

Por el contrario el consumo puede ser un acto transformador, social y medioambiental. También una palanca de cambio, si invertimos nuestro dinero en servicios y bienes sostenibles, que respeten los recursos del planeta, a las personas que los elaboran, a los demás seres vivos. Que promuevan una economía donde el bienestar y el desarrollo sostenible estén el centro, no exclusivamente el lucro, como ocurre con muchísimas empresas y con la economía actual que está depredando el planeta.

Si apoyamos las malas prácticas estas se cronificarán, y si, por el contrario, fomentamos un consumo con impactos positivos, estamos construyendo otra realidad, otra economía y otro mundo, algo que está reclamando mucha gente ya, nos va la vida y el planeta en ello.

 

¿Qué valores han fallado para que hayamos normalizado el consumo de masas?

La búsqueda del beneficio, si más planteamientos sociales o medioambientales ha hecho que, tal y como apunta Global Footprint Network, demandemos 1,7 tierras en recursos naturales, es decir, consumimos y producimos por encima de la capacidad terrestre para renovarse. En 2030, según WWF, serán dos tierras, y en 2050 casi tres… No es de extrañar que la producción y el consumo responsable sean el punto duodécimo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la agenda de 17 metas de Naciones Unidas para alcanzar esa prosperidad global en 2030. Algo fundamental.

Es interesante saber que entre el 60 y el 80 por ciento de la huella ecológica proviene del consumo de los hogares.

Cambiar nuestros hábitos tiene un efecto drástico en nuestra huella medioambiental, pero, cuidado, las cuartas quintas partes de esos impactos no son directamente atribuibles a los consumidores sino secundarios. Es decir, derivados de las diferentes industrias que fabrican nuestros bienes y productos, sus sistemas productivos los crean. Por eso es importante saber qué estamos fomentando con nuestro dinero y nuestro consumo.

 

¿Cuánto tiempo le queda al mercado de masas?

Los cambios son lentos y paulatinos, van a estar conviviendo durante mucho tiempo, hasta que se transiten a más formulas de producción y consumo más sostenibles, y estas se generalicen. Estamos ahora asistiendo a ese momento de transiciones en muchos sectores, ya hay alternativas en todos que podemos consumir fácilmente y sin quebrar el presupuesto, mi último libro explica cómo.

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¿Reconvertir los hábitos de consumo pasa por una reformulación del sistema?

No se trata de sustituir un producto por otro, se trata de modificar algunos hábitos de consumo y algunas cosa de nuestros estilos de vida. Por su parte, las empresas tienen que hacer cambios en su producción también que implican a sus estructuras y modelos de negocio. Las administraciones también, para fomentar una producción y un consumo más sostenible. Se trata de una transición, en la que todos los agentes estamos implicados, si se hace planificadamente y sin dejar a nadie a tres puede contribuir a crear empleos y a paliar esta nueva crisis.

 

¿Cómo podemos consumir de forma consciente?

Sabiendo qué estamos comprando, qué estamos apoyando con nuestro dinero (de dónde viene, cómo se ha fabricado, cultivado, por quiénes, en qué circunstancias, etc.), y apoyando con nuestro dinero y consumo las opciones más justas y sostenibles.

 

¿Cuáles son los hábitos de consumo más letales?

Estar todo el día pegados al móvil, portátil, tablet, etc., tiene una huella mucho mayor de la que creemos.

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