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En vacaciones necesitas cremas solares seguras

En vacaciones necesitas cremas solares seguras

En verano intentamos tomarle el pulso al sol a base de cremas. Los filtros solares son parte esencial de la rutina de belleza diaria. A través de estos cosméticos, la piel gana una protección extra cuando se expone a los rayos UVA y UVB. No obstante, no todos los ingredientes de este tipo de productos favorecen la salud cutánea, tampoco la del ecosistema. Con esto no queremos decir que se pueda prescindir de este tipo de protección, ¡ni mucho menos! Pero sí liberarnos del abuso y elegir bien las fórmulas que nos untemos, porque algunos de sus componentes pueden llegar al torrente sanguíneo. Grábate un mantra: En vacaciones necesitas cremas solares seguras.

Repasamos algunos datos clave para que puedas elegir con conocimiento de causa.

Rayos UVA y UVB

La exposición prolongada al sol no es saludable. Aunque el moreno le siente bien a tu piel, la lista de consecuencias poco deseables es larga.

La radiación UVB causa la inflamación de la dermis a través de quemaduras solares y resulta en un enrojecimiento (eritema). Asimismo, la radiación UVA es la causa principal del envejecimiento prematuro del sistema cutáneo.

Los hallazgos científicos también sugieren que la exposición excesiva a la radiación UVB, así como a la radiación UVA, afecta negativamente el sistema inmunológico. Pero la peor consecuencia de la exposición excesiva a la radiación UV es el desarrollo de cáncer de piel.

¿Qué son los Filtros UV?

Son sustancias activas destinadas principalmente a proteger la piel contra la radiación UV. Se pueden clasificar en orgánicos (químicos) e inorgánicos (físicos) en función de su mecanismo de acción. Actualmente, se permiten 26 filtros UV orgánicos (entre ellos los derivados del ácido para-amino benzoico, cinamato, benzofenonas, derivados del benzimidazol, bencilidenos y derivados del alcanfor) y 1 inorgánico (dióxido de titanio) en cosméticos vendidos en la UE. El segundo compuesto inorgánico (óxido de zinc), que a veces se usa en protectores solares, está regulado principalmente como un pigmento cosmético.

«Los filtros físicos (Dióxido de titanio / Zincoxide) reflejan la radiación UV. Protegen contra los rayos UVA / UVB, pero no de manera muy eficiente, por lo que se necesita mucha cantidad en un producto para una protección razonable. Esto hace que, a veces, sean blanquecinos y no muy agradables. Cuando se utilizan solo filtros físicos, el SPF es limitado. Los filtros químicos absorben la mayor parte de la radiación UV. Proporcionan una mejor protección y pueden lograr SPF más altos», explica Andrea Weber, directora de investigación y desarrollo de los Laboratorios Babor.

¿Cómo debe ser un buen filtro?

Dependiendo de la capacidad de protección contra las diferentes longitudes de onda de los rayos solares, existen filtros UVA, UVB y UV de amplio espectro. Para garantizar una protección completa, los filtros deben contener una mezcla, ya que se ha demostrado que en conjunto son más eficaces. Además de los filtros UV, los protectores solares pueden contener otros agentes protectores ante los efectos de la exposición solar.

Los filtros UV están indicados para su aplicación en la capa más superficial de la piel. Lo ideal es que permanezcan en el estrato córneo y muestren una mínima permeabilidad en capas más profundas. Sin embargo, algunos estudios han demostrado que ciertas formulaciones pueden ser potencialmente absorbidas por la piel, metabolizada y acumuladas o excretadas.

La línea Protect Cellular de Doctor Babor no continene oxybenzona. Además, incorpora filtros solares de banda ancha, extracto de Cassia Alata y un complejo de protección de taninos y extracto de semilla de girasol que actúan contra la radiación UVA / B, los rayos infrarrojos (IR) y la luz azul (HEV). Protecting Balm 50 SPF, de Doctor Babor (38 €).

¿Qué problemas tienen los filtros UV?

Antes de que un filtro UV se apruebe para su uso cosmético es sometido a pruebas de seguridad. Sin embargo, como comenta el estudio Problemas en el uso de filtros orgánicos para proteger la piel ante una exposición excesiva al sol «Algunos filtros UV llevan en el mercado durante décadas y las pruebas de seguridad se realizaron con los métodos y conocimientos analíticos disponibles. Hoy en día, existe una creciente preocupación con respecto a la seguridad de algunos filtros UV, principalmente cuando se aplican sobre la piel con una condición variable».

Entre las cuestiones que más preocupan destaca la forma en que fórmulas son absorbidas a través de la piel, ya que una pequeña parte de ellos puede alcanzar el flujo sanguíneo con consecuencias desconocidas.

Otro de los asuntos potencialmente peligrosos es que ciertos componentes pueden actuar como posibles disruptores endocrinos. Además, las consecuencias trascienden del organismo, causando daños en ecosistemas, como los arrecifes de coral.

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Un estudio reciente demuestra cómo ingredientes activos de los protectores solares populares se pueden absorber en la sangre a niveles que exceden el umbral de la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos), que se suponen seguros.

Ingredientes cuestionables para el medio ambiente

La incidencia de los filtros orgánicos en los ecosistemas marinos es una realidad. De hecho, desde 2018 algunos filtros orgánicos como la oxibenzona están prohibidos en Australia y Hawaii para proteger las barreras de coral. El aumento de la temperatura del agua y la incidencia de estos elementos aumenta el daño que sufren estos ecosistemas.

 

British Summer Time con SPF 30, de Pai (36 €), en attariat.com. Contiene el filtro mineral óxido de zinc no nano para proteger la piel contra los rayos UVA y UVB (también conocido como fotoprotección de amplio espectro). Mimitika Mineral SPF 50, de Mimitika (22,90 €), en Laconicum. El 97% de los ingredientes de esta crema para rostro y cuerpo son de origen natural. No contiene nanopartículas. 

¿Qué factor necesito?

Esto depende del tipo de piel, el tiempo de exposición y de la incidencia del sol. Según indican desde la Comisión Europea: «El Factor de Protección Solar (FPS), habitualmente utilizado para describir la potencia de la protección frente a quemaduras -que son producidas por los rayos UVB-, es menos relevante que la correcta y suficiente aplicación del producto. Por ejemplo, las protecciones con FPS mayor de 50 (etiquetadas como 50+) prácticamente no incrementan la protección contra las quemaduras. En cambio, si el producto se aplica correctamente, un FPS de entre 15 y 25 es suficiente para proteger de las quemaduras a una persona con piel normal».

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