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Entrenar durante la cuarentena es necesario, ¿sabes por qué?

Entrenar durante la cuarentena es necesario, ¿sabes por qué?

Ayuda a manejar la ansiedad, nos mantiene fuertes y es un aliado del sistema inmunitario. El entrenamiento es básico durante la cuarentena. El cuerpo está diseñado para moverse, por lo que menos sofá y manta y más búsqueda creativa de darle dinamismo al organismo a lo largo de todo el día. Limpiar y organizar el espacio ayudan, pero no son suficientes. Rober Sánchez, educador para el movimiento y autor del libro Camina, Salta, Baila (Plataforma Editorial, 2020) nos cuenta por qué es imprescindible integrar una rutina de ejercicios diaria para mantener la salud durante el confinamiento y ¿por qué no? Crear el hábito si aún no se ha adquirido.

¿Por qué es necesario vencer el sedentarismo durante la cuarentena?

Aunque el confinamiento ha limitado las posibilidades de actividad física drásticamente, las necesidades de movimiento siguen siendo las mismas. Es algo que no solo influye en el aparato locomotor, también en el resto de sistemas. Desde el cardiorespiratorio al endocrino pueden verse afectados. El movimiento frecuente garantiza el bienestar del cuerpo en general.

¿Qué problemas pueden derivarse de una falta de movimiento y actividad física durante este tiempo?

Cualquiera que esté relacionado con la falta de estímulo de los distintos sistemas de nuestro cuerpo.

La falta de movimiento puede derivar en problemas digestivos, como el estreñimiento, o circulatorios, como la pesadez. Pero también puede aparecer dolor de piernas u otros menos perceptibles de forma directa como los desequilibrios hormonales. A largo plazo, si el sedentarismo es exagerado, el sistema nervioso puede perder eficiencia en su funcionalidad. El cerebro y el sistema nervioso central son los gobernadores del movimiento y requieren estímulos frecuentes para cumplir su cometido con eficacia desde la motricidad.

El movimiento frecuente, diverso y complejo, no solo es básico para la salud física, también para la mental.En parte, esa sensación de agobio y ansiedad que podemos sentir es el cuerpo gritando: “¡Necesito moverme! ¡Quiero moverme!».

Además del entrenamiento, ¿cómo podemos favorecer el movimiento a lo largo del día?

Esta situación es una gran oportunidad para comprobar, de una vez por todas, lo importante que es llevar un estilo de vida activo, integrando el movimiento en lo cotidiano. ¡No podemos estar haciendo ejercicio todo el día!

Algunos cambios sencillos pueden ser descalzarse y liberar a los pies del confinamiento que sufren todos los días en unos zapatos. Agacharnos y sentarnos en el suelo de distintas maneras, en lugar de utilizar el sofá o la silla. El motivo es que la movilidad que se requiere para ello es mucho mayor. Por no hablar del ejercicio que nos vemos obligados a hacer cada vez que volvemos a levantarnos.

Pero es fundamental interrumpir con la máxima frecuencia posible los largos ratos carentes de movimiento. ¿Cómo? Ponte una alarma cada hora y cuando suene muévete cinco minutos.

Cualquier cosa vale, desde un paseo por casa o hacer algunos estiramientos o pegarte un bailoteo al son de tu canción favorita. Piensa que después de doce horas habrás acumulado una hora de movimiento. Nada mal, ¿no?

¿Qué rutinas de ejercicio son las más recomendables durante la cuarentena? ¿Qué tiempo deberíamos dedicarle?

Todas las iniciativas de ejercicio que están apareciendo son interesantes y recomendables… ¡mientras no perdamos la cabeza!

El cuerpo tiene ciertas necesidades de vigor e intensidad para estimular la fuerza, resistencia o la capacidad cardiovascular. Son el ejercicio y el entrenamiento quienes van a cubrirlas, porque el movimiento integrado en lo cotidiano no alcanzará nunca esos niveles de esfuerzo.

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Pero en estos momentos tenemos que vigilar dos cosas. Por un lado, el cuerpo ni necesita ni asimila bien una exposición continua y frecuente a esfuerzos muy exigentes.

No necesitamos, ni es recomendable hacer ejercicio vigoroso todos los días. Al contrario, alternarlo con el descanso o actividades menos demandantes es más saludable y multiplica los beneficios.

Y por otro, más importante todavía en nuestra situación, es comprender que aunque la actividad física en general mejora nuestras defensas, los esfuerzos vigorosos diarios las merman. El confinamiento que estamos viviendo no es el mejor momento para superar nuestros límites, al menos si pretendemos que el sistema inmunitario permanezca en un estado óptimo.

Lo ideal sería realizar algún tipo de ejercicio intenso un par de veces a la semana y alternarlo con actividades menos exigentes como jugar, bailar, hacer algunos estiramientos y ejercicios de movilidad articular y, obviamente, seguir pensando en integrar el movimiento en lo cotidiano.

¿El confinamiento es un buen momento para instaurar hábitos de ejercicio en nuestras rutinas diarias?

¡Este es el mejor momento para hacerlo! No tenemos alternativa y contamos con todo el tiempo del mundo. ¡Aprovechemos esta oportunidad!

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