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Podemos cambiar la forma en que se regula el funcionamiento de nuestros genes

Podemos cambiar la forma en que se regula el funcionamiento de nuestros genes

Lo que llevamos escrito en nuestros genes no se puede cambiar, pero sí que se puede modificar la forma en la que se regula la información genética. De esto trata el epigenoma, que intenta descifrar el lenguaje mediante el que se regulan los genes. En ello influye, y mucho, el estilo de vida y nuestras emociones.

David Bueno i Torrens es Doctor en Biología y profesor e investigador de Genética en la Universidad de Barcelona, es el autor de Epigenoma: para cuidar tu cuerpo y tu vida (Plataforma Actual) y ha comentado con nosotros algunos de los fantásticos descubrimientos de esta ciencia.

 

¿Se puede alterar la información del ADN?

Alterarla no, de ninguna forma. Lo que sí sucede es que puede alterarse la forma en que se regula la información genética. Eso depende de nuestro estilo de vida, de las condiciones externas e incluso de cómo lo vivamos nosotros.

 

¿Esto es entonces lo que se define como epigenoma?

Exactamente. El epigenoma es un conjunto de marcas que se hacen sobre el ADN y vienen a ser como señales de tránsito que regulan cómo funciona. No se altera el mensaje, sigue siendo exactamente el mismo, pero sí que regula si funciona más o menos, en un sitio determinado.

Hay cierto tipo de información genética sobre la que el epigenoma no influye como el color de ojos, ¿pero qué tipo es modulable?

Este campo se encuentra en un estudio todavía inicial, pero sabemos que va a dar para muchísimo. Por ejemplo, a través de la alimentación, podemos influir en genes que actúan sobre el metabolismo y lo que comemos actúa en esos mismos genes.

Las experiencias traumáticas tienen acción sobre algunos genes de actuación cerebral. También sabemos que cuando se desregulan estas modificaciones epigenéticas, por el motivo que sea, pueden provocar cierto tipo de enfermedades como el cáncer. Estos son algunos de los grandes datos que se tienen.

 

¿Lo que pensamos también puede modular el epigenoma?

Sí, es la razón por la que las personas optimistas por el simple hecho de serlo, van reforzando la función de los genes que promueve el optimismo y eso permite mantener este tipo de carácter o al revés.

 

Y en el caso contrario, ¿el pesimismo influye de forma negativa en el epigenoma?

Se ha visto, por ejemplo, que las personas pesimistas, epigenéticamente regulan peor su sistema inmunitario, por eso tienden a ponerse menos enfermas las personas optimistas.

¿Desde cuándo podemos trabajar con nuestro epigenoma?

Desde antes de nacer. Se ha visto que algunos hábitos que se adquieren desde la adolescencia como, por ejemplo, consumir sustancias tóxicas (marihuana, alcohol y otras) influye negativamente en el epigenoma de las células reproductoras, los óvulos y los espermatozoides. Como que repercute también de forma negativa en los hijos que se vayan a tener. Desde la adolescencia estamos condicionando el epigenoma de nuestros futuros hijos.

 

¿Hay alguna edad en la que ya no se influya sobre estos aspectos?

La época en la que el epigenoma es más susceptible al cambio es en el desarrollo embrionario fetal y durante la infancia. Después también, pero cada vez menos. De hecho, la infancia es la etapa en que biológicamente nos tenemos que adaptar a nuestro entorno, entonces es el momento en que estos cambios se producen con más facilidad. Aunque en cualquier edad pueden ocurrir.

 

¿Cuáles serían los cambios en el estilo de vida que provocan transformaciones más notables en el epigenoma?

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El consumo de sustancias tóxicas como fumar, el alcohol o cualquier otra, influyen de forma negativa. La alimentación siempre que sea desequilibrada y con esto no quiero decir que haya que obsesionarse con ella, porque comer equilibrado es lo más sano que hay, también para el epigenoma. Por ejemplo, la dieta mediterránea o la tradicional japonesa, que a nivel nutricional son muy parecidas, son las que permiten tener un epigenoma más equilibrado, más funcionalmente sano.

El problema surge con las personas que toman muchas grasas trans o siguen una dieta industrial. Se ha visto que un consumo excesivo de estas grasas trans (un día no pasa nada), provocan cambios en algunos genes implicados en el metabolismo que promueven la obesidad, diabetes, …

 

Respecto al pensamiento positivo, ¿cuáles son las recomendaciones para fomentarlo?

Esto es algo que comienza a gestarse desde la infancia con lo que se denomina crianza positiva, valorar en positivo los logros de tus hijos. Se ha comprobado que quienes han sido educados mediante crianza negativa, con la negación por delante “no hagas esto, o aquello”, aumentan muchísimo la posibilidad de tener lesiones y ser pesimistas en la edad adulta y esos cambios son epigenéticos.

 

Esto supone un cambio de paradigma en la forma de vivir en general. ¿Es así?

Es un cambio en la responsabilidad que tenemos sobre nuestros hijos, por ejemplo. Estamos ya condicionando desde antes de nacer cómo van a ser cuando sean adultos y después les va a costar mucho más cualquier cambio que quieran hacer, como el ser optimistas.

 

¿Cómo de importante es el estudio del sistema inmunitario dentro de la epigenética?

No hay una rama exclusiva, pero sí hay especialistas que estudian los cambios epigenéticos que afectan el sistema inmunitario. Tanto el estilo de vida, como nuestras aptitudes hacia la misma influyen sobre el mismo.

Imágenes: Matthew Schwartz en Unsplash.

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