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¿Sostenibilidad? Esto es Lo Mínimo

¿Sostenibilidad? Esto es Lo Mínimo

Militantes de lo cotidiano. Esta es la consigna desde la que Ruth Uve y María Blanco promueven el cambio. Ambas forman Esto es Lo Mínimo, una consultoría de gesto sostenible para agitar conciencias desde el optimismo. Aunque defienden métodos sencillos, al alcance de todos, invitan a actuar desde un marco amplio. Por ejemplo, destapar la desinformación que promueve un engranaje económico dañino y observar qué estructuras mantienen nuestro dinero son otras de las prioridades de estas activistas. Para empezar a reflexionar sobre sostenibilidad, basta con auditar la propia basura.

 

¿Podríais contarnos qué es Lo Mínimo?

María: Es una consultoría de gesto sostenible. Desde nuestra experiencia particular, intentamos transmitir cómo hábitos muy sencillos e integrados en el día a día contribuyen a un cambio importante en la salud del medioambiente y en la sostenibilidad.

A partir de esa idea realizamos diferentes ejercicios. Desde consultoría a empresas, a talleres, charlas o creación de contenido sobre estos temas…

 

 

Ruth: En principio, comenzamos acompañando a las personas en sus hábitos de vida para hacerlos más saludables, basados en el consumo responsable. Pero a medida que hemos avanzado, han surgido relaciones con otros proyectos.

 

Empezamos con el tema del año, la crisis sanitaria está desarrollando un daño colateral ecológico: La basura Covid. ¿Cómo analizáis este fenómeno?

María: Lo vivimos con un poco de miedo. Es la sensación de que todo el camino ganado se está viniendo abajo con la excusa de la limpieza y de que todo sea aséptico. Que nadie pueda tocar nada y la única solución sean plásticos de un solo uso, influye de una forma bastante trágica en el medio ambiente. Es algo que ya está pasando, no una perspectiva a futuro.

Ruth: Es muy importante no perder de vista el contexto global. El Covid ha afectado al movimiento zerowaste, porque hay que priorizar la salud de la ciudadanía. Pero lo importante aquí es llevarte esa pregunta que planteas a un plano un poco más extenso. Saber lo que significa la contaminación plástica es lo que va a permitir encontrar alternativas.

Antes de que llegase el Covid, las compañías productoras de plástico habían invertido billones de euros en producir objetos que no se vendieron durante la pandemia. También se ha reducido el uso de bienes extractivos, de petróleo concretamente.

Estas compañías que tienen grandes lobbies no están dispuestas a no perpetuar su labor, por muy contaminante que sea.

Lo importante aquí es no perder esa perspectiva. Saber exactamente qué es lo que significa la polución plástica, que está muy vinculada al calentamiento global y la crisis climática. Es importante tener muy claro que eso significa desigualdad social y afecta a nuestra salud, porque hay una especie de engaño por parte de estas empresas hacia la ciudadanía.

No se cuenta bien qué ocurre con los residuos, se nos pide que seamos nosotros los que reciclemos cuando, en realidad, la contaminación plástica es un problema de producción. Las compañías lo generan, ponen la responsabilidad en el ciudadano y, si no lo haces bien, parece que atentas contra la naturaleza; cuando, en realidad, la aberración es producirlo.

 

Foto: @palomafoart

@palomafoart

Como comentabais el movimiento zerowaste ha perdido posiciones durante la pandemia, pero ¿cómo se puede actuar sin comprometer la salud?

Ruth: Hay muchísimas cosas que se podrían hacer durante la pandemia, que van más allá del uso de mascarillas, plásticos de un solo uso o guantes. Se puede reducir la huella plástica a través de prácticas que no son tan habituales (al margen de comprar a granel, llevar tus propios envases a las tiendas,…).

Por ejemplo, las personas que están haciendo inversiones económicas, deben saber a quién están apoyando. También somos responsables de conocer si el banco en el que tenemos nuestro dinero ampara labores contaminantes o no. Se puede colaborar económicamente con iniciativas que trabajan y luchan diariamente contra la contaminación plástica. Podemos ser activistas desde casa.

 

Dónde se puede acudir para tener claro qué empresas, organizaciones se ajustan a criterios sostenibles y cuáles no?

Ruth: Cualquier ONG como Greenpeace puede asesorar sobre dónde invierten el dinero determinadas empresas y bancos. También se pueden buscar las inversiones socialmente responsables (ISRC) en Google. Es una información valiosa, incluso para quienes no estén pensando en invertir ya que ofrecen claves sobre lo que está pasando con nuestro dinero. Se nos olvida que hay cosas que nos sobrepasan, no terminamos de pensar que estamos pagando unos impuestos que cubren unos proyectos de reciclaje que no cumplen los porcentajes mínimos.

En Lo Mínimo intentamos que el marco de acción sea más grande que los gestos. Mantenerse informados y votar son dos gestos que se pueden hacer contra la contaminación plástica.

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María: Incluso las personas perezosas pueden hacer eso.

 

Hace poco hablaba con una portavoz del grupo Fridays for Future (FFF) sobre ecoansiedad y me comentaba que efectivamente están muy enfadadas con toda la situación, pero no quieren dejar de estarlo. ¿Vosotras también?

María: Nosotras tenemos otros métodos. Entendemos el activismo de los FFF, pero nosotras utilizamos otra metodología más enfocada a animar desde lo positivo al cambio.

Ruth: De hecho, esa sería una de las primeras pautas ante la crisis que ha generado el Covid al medio ambiente, lo primero que diríamos a cualquier persona es que no se culpabilice, que ellos no han creado el sistema, sino las grandes corporaciones.

María: En general, yo siento que las personas son muy conscientes con todos los residuos que se están generando, no quedan indiferentes.

Ruth: Afortunadamente sentimos que existe cierto cambio. Por ejemplo, en generaciones anteriores a la nuestra, que no se paraban a pensar en la cantidad de plásticos y residuos que se generan. Pero también sentimos que hay muchísima desinformación. Las personas creen que reciclando envases están haciendo bien a la salud medioambiental, cuando en realidad no es así. Solo se recicla un 25%, ya que cada material tiene sus propios problemas de reciclaje, es un sistema muy complejo. Crece el interés, pero al mismo tiempo la desinformación.

 

¿Podríais compartir algunas pauta concretas o lecturas que supongan un impacto positivo y sean aptas para para perezosos?

Ruth: En Lo Mínimo tenemos el minibook sobre el reciclaje con pautas para que a la gente no se le haga mucha bola. También habría que fijarse en lo que hay en el cubo de la basura. Auditar nuestros propios residuos es importante para sustituir los productos o ver si son innecesarios. Para mí, el gesto más sencillo es esa intencionalidad consciente.

María: Lo suscribo, observar la basura y nuestros hábitos. Pararse un momento a pensar en cómo se actúa y ser consciente de lo que se compra, en el día a día, de lo que tienes en tu armario, en la cocina, …

Ruth: Ver lo que tienes en el cubo de la basura tiene un impacto positivo, incluso de igualdad social. Es el resultado del apoyo a un sistema económico determinado, unos sistemas que contaminan nuestras vías respiratorias, nuestra piel,… Al final, un gesto tan sencillo como mirar lo que tiramos tiene un recorrido bastante importante.

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