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Slow travel de lujo en La Donaira

Slow travel de lujo en La Donaira

No hace falta hacer las maletas y volar al otro lado del mundo para desconectar o, mejor dicho, reconectar con lo esencial. Aunque el movimiento slow travel se inició en los ochenta, ha sido el azote de la pandemia el que ha obligado a parar y abrazar el entorno más cercano desde otro ángulo. Escapar a la naturaleza para transformar el estilo de vida; recibir de ella, pero también aportarle fundamentan un arte de viajar de forma consciente. Sin cruzar la frontera, La Donaria materializa esa filosofía. Una finca de lujo discreto, entendido desde la calidad, la honestidad y el respeto por lo que ellos denominan «un cuerpo humano». María Centeno, Responsable de Comunicación de la finca, nos cuenta cómo nutre y se nutre un sistema en constante evolución.

¿Crees que el slow travel ha evolucionado por acción de la pandemia?

Es cierto que ha habido una evolución pre y post pandemia. Antes del estallido de la crisis sanitaria, el tipo de perfil que se acercaba a nuestro concepto era extranjero, ya conocía el slow travel y venía buscando una diferenciación del turismo de masas. Viajes más centrado en la experiencia que ya conocían en países como Inglaterra, Escandinavia o EEUU. Lo que ocurre ahora es que los turistas nacionales están buscando en España lo que antes buscaban en el extranjero.

 

La finca se abrió al público en 2015, ¿cuál fue el motivo?

Hay un trabajo de concienciación. Creemos que para poder cambiar el mundo hay que empezar desde el propio ámbito. Pensamos que la forma de hacerlo es que te conozcan y experimenten esa filosofía.

Decidimos que visitar La Donaira fuese más allá de la experiencia que ofrece un simple alojamiento

Vienes a una familia en la que aprendes cosas y vas aplicando a tu vida. En La Donaira puedes tener relajación, comodidades, experiencias nuevas, pero lo más importante es que se trata de un viaje transformador. Eso lo sabes en el momento que cruzas la puerta. Es una semilla que te vas a llevar, por ejemplo, cuando vuelvas a visitar a un supermercado, en la selección de alimentos que vas a mirar, que tenderá más a lo ecológico que a las opciones industriales.

¿Qué relación tenéis con vuestro entorno más cercano?

El trabajo en colaboración con los pueblos cercanos es fundamental. Por ejemplo, desde nuestro propio consumo. Intentamos que todos nuestros alimentos e ingredientes sean des producción propia, pero si no los tenemos en la finca, recurrimos a productos KM 0.

Por otra parte, quienes trabajan en La Donaria son, en su mayoría, del entorno cercano y tenemos muchas actividades en relación con los pueblos, como una eco maratón de montaña que organizamos con Montecorto y el Gastor. El que viene a la finca no solo va a conocernos a nosotros, también a los municipios colindantes. No puedes vivir aislado, si crecemos, lo hacemos gracias al pueblo y viceversa. Es un sistema, como un cuerpo humano. Puede ser la finca de alto standing, pero se sustenta gracias a la colaboración con los pueblos.

¿Qué se cultiva en La Donaira?

Tenemos aceite de oliva, vino, miel y almendras, pero hay una serie de huertos estacionales. Cuando vienes a la finca consumes lo que se recolecta en el huerto. Ahora puedes comer coliflor o brócoli, pero eso no lo encuentras en verano. Tenemos también gallinas que viven en libertad y que son las que nos proveen de huevos. Cabras que nos dan la leche con la que hacemos los helados, cremas, todo tipo de árboles frutales.

Hay un jardín medicinal con más de 350 variedades de especies y todas ellas se aplican tanto a la cocina como para los preparados biodinámicos. También se utilizan para los tratamientos de wellness en esencias, aceites para masajes,…

¿Cómo transformáis todos esos productos en experiencias?

Al frente de la cocina hay un equipo liderado por Fredrik Andersson, chef sueco que contaba con una Estrella Michelín por su restaurante El Mistral en Estocolmo. Él cocina en conexión con los responsables de los huertos o de los animales. De esta forma articula el discurso gastronómico. Como te comentaba, la finca es una especie de cuerpo.

Igual pasa con las experiencias. Tenemos algunas en las que conoces las diferentes artes de la finca como los caballos y los animales en libertad. Pero siempre se consulta con los responsables para saber si son viables, porque nada se hace en contra de la naturaleza o los animales. Por ejemplo, la meditación en cama con abejas en invierno no se puede realizar porque están aletargadas. No se fuerza la máquina, siempre se trabaja en colaboración.

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¿Cómo hacéis que el visitante se vuelva «slow»?

Es algo que se percibe desde la entrada a la finca, ya que no se puede hacer en coche privado. Quedamos en un punto y recogemos a los huéspedes con nuestros coche.

Así se reduce el impacto en el suelo y economizamos los recursos que tenemos. Si cada uno se moviese con su coche, no seríamos fieles a nuestra filosofía.

Una vez dentro, te va llevando el flujo, haces una inmersión y vas creando respeto. Habría que ser insensible para no darse cuenta. Lo sientes, te dejas guiar por ese ritmo que marca el corazón de la finca. El ambiente es tan calmado, relajado que tus propias pulsaciones van bajando.

¿Qué novedades encontraremos esta temporada?

El año pasado hicimos mucho hincapié en experiencias con abejas. Este, hemos incorporado experiencias vinícolas. También hemos traído burros en peligro de extinción. Muchas actividades están relacionadas con ellos, desde su cuidado a propuestas de meditación… Siempre enfocadas desde el respeto hacia el espacio y a uno mismo.

En verano, ofrecemos conciertos, de música clásica y flamenco (por el entorno en el que nos encontramos), es algo que va evolucionando. También hacemos talleres de cocina con plantas silvestres. Estas son actividades que no solo se abren a la gente que se aloja en el hotel.

Este año inauguramos la Dehesa Biodinámica que permite conocer la finca sin necesidad de hospedarte en ella.

Puedes disfrutar del día con los caballos en libertad, de un almuerzo con productos ecológicos, pero antes has recolectado los ingredientes en el huerto y has entablado una conversación con la persona que cultiva. Es un proyecto que nace en colaboración con la finca. La Dehesa nos permite ahora conocer cómo funciona una granja biodinámica. Además, estamos diseñando jornadas de yoga y meditación.

Durante el tiempo que pasas en la finca vives experiencias transformadoras. Se trata de conocer nuestra forma de vida y slow travel en La Donaira.

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