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Haz las paces con tu cuerpo y piensa en bodypositive

Haz las paces con tu cuerpo y piensa en bodypositive

Condicionados por cánones impuestos, la relación con el físico se ha distorsionado. Desde una perspectiva que busca un ideal, irreal, vivimos sometidos a la dictadura de la dieta, la insatisfacción y la lucha continua contra lo que es único, especial e irrepetible. Ha llegado el momento de hacer las paces con tu cuerpo.

No se trata de celebrar la gordura, tampoco la delgadez, más bien la singularidad. La cuestión es que llevamos años escuchando hablar de body positive, pero el mensaje mayoritario que se recibe se mantiene inalterable. De hecho, cuando buscaba imágenes para ilustrar este tema, al introducir «body» en el banco de imágenes la mayoría de los resultados correspondían a mujeres blancas con medidas canónicas. “Muchas firmas famosas parecen estar a favor de la diversidad, pero en sus desfiles o anuncios siguen protagonizados por chicas muy delgadas. Es lo que se llama deseabilidad social. Para no quedar mal con lo que se desea socialmente, se unen a la causa, pero en realidad, mantienen sus valores previos”, explica la psicóloga clínica Elena Dapra.

Ser curvy o contar con un cuerpo que no se ajusta a los parámetros socialmente aceptados todavía es anecdótico, pero es posible romper con las creencias limitantes y amarlo sin atender a convicciones. Por suerte, influencers como Sara Phuto se han encargado de revelar la realidad y cómo lo que vemos en redes sociales como Instagram es una realidad forzada mediante posturas imposibles o trucos de cámara.

1. Dale una tregua a tu cuerpo

Que se busque un imposible tiene un responsable: la sociedad. “Los cánones de belleza se imponen culturalmente, no son mundiales. Aunque sí es cierto que los de occidente y oriente están más establecidos. Lo que hacemos es intentar responder a ellos desde la adolescencia, para ser iguales”.

Aquí es donde comienza el enfrentamiento con uno mismo. Sin embargo, la mayor o menor aceptación depende del equilibrio emocional o las circunstancias personales. “La valoración que hacemos de nuestra imagen es totalmente subjetiva y depende, en gran medida, del estado de ánimo. Además, la comparación con el estándar ideal que promueve la sociedad puede ser fuente continua de frustración”, expone Marta Ruano, jefa de Psicología del Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela. Esta insatisfacción se instala en la persona que no asume su propia figura. “Es algo que incluso se proyecta en los demás, dando por hecho que como hay un rechazo hacia la propia imagen, los otros sentirán lo mismo”, continúa.

2. Valida la diferencia

Ceñirse a un patrón es algo que al sistema le funciona, en cambio, merma la singularidad. Además, buscar la transformación del cuerpo puede sobredimensionar ciertas peculiaridades. “Es importante aprender a identificar las distorsiones cognitivas, que provocan que la representación de la persona diste mucho de la realidad. Se aumentan defectos de forma desproporcionada o se coloca la atención exclusivamente en un punto del cuerpo, con el que no se está conforme, generalizando el malestar a todo lo demás”, advierte Ruano. Según explica la especialista, es algo que se produce de forma inconsciente. Pero gracias a la irrupción de otras realidades y a la validación de la diversidad, es más fácil identificar este tipo de pensamientos automáticos e irracionales. “Entonces es posible desafiarlos y desmontarlos racionalmente”, añade.

A partir de ahí, es importante reprogramar el discurso en torno a la belleza. “Cada uno tiene un cuerpo y no hay dos iguales. Debemos tener claro que la persona es un todo y, como ello, se debería valorar”, argumenta Dapra.

3. Lo curvy puede ser saludable

Modelos como Ashley Graham, Candice Huffine o artistas como Beth Ditto se han encargado de pasear curvas y formas rotundas por la pasarela, la pantalla y la alfombra roja. No obstante, cuando los quilos abundan, salta a escena otra cuestión que trasciende de la belleza: ¿Dónde está el límite de lo saludable? “La salud implica factores tanto físicos como emocionales. Las personas con sobrepeso, como todos, deben buscar la propia aceptación, pero sin ignorar aspectos de la salud física, que son igualmente importantes”, indica Ruano.

Asimismo, un cuerpo delgado no es necesariamente sinónimo de bienestar. “Lo que viene a decir el body positive es que no hay un cuerpo perfecto o uno delgado que por eso sea bello o sano. El mensaje debería ser que puede tener mil formas y estar sano”, plantea Dapra.

Por ello, tan poco beneficioso resulta vivir sometido a una dieta que genere insatisfacción y desasosiego, como intentar llenar vacíos emocionales con la comida o utilizarla como vía de escape. “Sabemos que los alimentos prohibidos generan deseos de consumo en algún momento. Y si estos deseos se reprimen indefinidamente, es muy posible que la persona pueda darse un atracón y, hasta abandone su propósito de dieta, por el sentimiento de culpa y de incapacidad que aparece”, advierte Ruano. “Es muy sano promover la aceptación personal, pero habría que hacerlo compatible con la instauración de hábitos de vida saludables, incluyendo un programa de ejercicio físico y una pauta de alimentación, que mantenga a la persona en el peso recomendable”, añade.

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4. Piensa en bodypositive

Cuanto más atención generan perfiles curvys o plus size, menos se habla de anorexia y bulimia. Su irrupción mediática en los noventa con movimientos como el “heroin chic” encabezado por Kate Moss, llevó la atención a estos problemas, hasta entonces poco tratados públicamente. No obstante, en los últimos años, se han disipado.

“Teniendo en cuenta mi propia experiencia y la de mi equipo, seguimos recibiendo personas con trastornos de la conducta alimentaria, y no hemos notado un descenso significativo en últimamente, aunque sí quizás una pérdida de interés por parte de los medios de comunicación o de la sociedad en general, sobre estos temas”, comenta Ruano.

Pero que este tipo de perfiles se validen es el primer paso para deslegitimar la tiranía respecto a los cánones tradicionales. Aunque estas enfermedades responden a factores que escapan del físico, el convencimiento de que otras fórmulas son igualmente válidas es parte de la lucha contra ellas.

5. Aceptarse y valorarse

No solo es posible aceptar el cuerpo tal cual es, también es algo necesario. “Ese sería el primer paso. Pero la cuestión no es solo aceptarlo, además, hay que quererlo. Es lo que nos permite la vida y estar en el mundo, caminar, tocar las cosas, vivirlas y sentirlas. No existe cuerpo separado de la mente, es un todo”, expone Ruano.

Para ello, la experta propone romper con las creencias limitantes que se han instalado en el pensamiento desde la infancia o juventud. “Lo que hay que hacer es trabajar los estereotipos, pensar que el cuerpo tiene que ser de una manera determinada y no vale otra forma es algo que hay que eliminar”, advierte. Para ello propone afirmaciones del tipo: “Mi cuerpo es como es y lo acepto y lo quiero porque forma parte de mí, porque soy yo”, concluye.

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