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Los 18 días de confinamiento (sin filtros) de una influencer

Los 18 días de confinamiento (sin filtros) de una influencer

Desde la perspectiva del marketing, la pandemia le ha dado todavía más peso a la voz de los influencers. Lamentablemente, muchos de ellos han mantenido el postureo clásico pre-crisis sanitaria, montando fiestas o viajando de una a otra parte del mundo para cubrir compromisos comerciales. Por suerte, existe también una generación de prescriptores digitales que se dedican a contar la vida sin pasarla por el filtro del deseo. Una de ellas es Lucía Carbajo. @lechecongalletas cuenta sus alegrías, al igual que sus bajones, como el que ha supuesto estar encerrada y enferma tras infectarse de Covid en la tercera ola. Hablamos con ella sobre confinamiento, el nefasto impacto del postureo en redes y lo que ha aprendido de la experiencia.

¿Cuántos días te ha mantenido el Covid apartada de la vida analógica?

La verdad es que muchos más de los que me esperaba. El 12 de febrero fue el último día que salí de casa y estuve confinada hasta el miércoles 3. Han sido 18 largos días en casa…

¿Cuál ha sido la peor parte?

No te voy a mentir, en general, lo he llevado un poco regular… Era la primera vez que me confinaba tanto tiempo y ha sido fuerte. Cuando decretaron el Estado de Alarma, podía salir de casa porque tenía que sacar a Blues. Al final salía todos los días unas 3 veces. Así que meterme en casa 18 días ha sido como ¡wow!, esto es fuerte.

Además, tienes una sensación de soledad bastante heavy. Yo comparto casa con mi pareja y él, por suerte, no lo cogió. Así que teníamos que estar separados, uno en cada planta de nuestro pequeño duplex, coincidiendo lo mínimo, hablando desde la escalera y con las mascarillas puestas…
La peor parte ha sido no tener contacto físico con él. No poder darle un abrazo o tumbarnos en el sofá juntos a ver una peli, comer juntos… Eso lo he llevado fatal. Pero me venía a la cabeza que si yo me siento sola estando en mi propia casa y teniendo un contacto (aunque sea mínimo), lo mal que lo han tenido que pasar en los hospitales.

¿De qué recursos has tirado para que no te ahogase el confinamiento?

Al principio, el primer domingo, cuando todavía no estaba muy jodida me dediqué a cocinar: bizcochos, energy balls, un poco de batch cooking… Después, si te soy sincera, me pasaba el día básicamente durmiendo. Las horas que no dormía me dediqué a tragarme las 4 temporadas de The Durrells que está en Filmin. Es una serie maravillosa, sobre los años que la familia Durrell pasó en Corfú. Así que ahí estaba yo, en mi cama, en pijama viendo los paisajes y los atardeceres de Corfú y deseando irme al Mediterráneo, la verdad. Es una serie super luminosa, la recomiendo muchísimo. Me ha hecho mucha compañía durante el confinamiento, la empecé el primer día y prácticamente me ha durado hasta el último día.

¿Has aprendido algo (bueno) de esta experiencia?

Pues ahora que lo pienso he aprendido varias cosas. Lo primero a escuchar a mi cuerpo, dejar de luchar contra él. A darme cuenta de que, si tu cuerpo te pide que duermas y reposes, se lo das y ya está. Yo sentía esa presión de “joder estoy todo el día tirada, debería hacer cosas” y todo el mundo era como “¿tía qué dices? descansa, no tienes que hacer nada”. Pero me costó, ¿eh?. Luego ya decidí dejar de resistirme, dejarme de tonterías y abrazar el descanso que me pedía mi cuerpo.

También he aprendido lo importante que son los abrazos, los besos o simplemente darte la mano con alguien a quien quieres. Parece una tontería pero estar 18 días sin ningún tipo de muestra de cariño (física), me ha hecho valorarlas muchísimo.

El primer abrazo que me dio mi chico cuando me dieron el alta médica no lo voy a olvidar jamás. Casi me pongo a llorar.

Una de las cosas que más me gusta de tu filosofía es que cuentas tu realidad tal cual, buenos y malos momentos, ¿crees que esto genera un impacto más positivo?

Pues es interesante que me hagas esta pregunta. Con esto de los recuerdos de Instagram, que me muestra fotos casi siempre de momentos con amigos, con mi familia… Llevo un tiempo pensando en el antiguo Instagram, ¿sabes? Ese en el que la gente compartía cosas de su vida sin pensar mucho en que la foto fuera preciosa, ni perfecta, sin preocuparse por los likes o por si lo que se comparte mola o no mola. Lo echo bastante de menos, me gustaba ese punto más informal, menos pensado. Yo comparto entre ocho y diez fotos al mes (en el feed), de mi realidad en ese momento. Para mí Instagram es básicamente un diario con el que me gusta recordar algunos momentos de mi vida.

Por eso lo intento que sea mi realidad al 100%, sin idealizaciones, ni historias, porque eso al final genera frustraciones, comparaciones que no son nada sanas.

Yo misma he caído en la trampa de compararme con otras personas solo por las fotos que veo. Es como: “Pero Lucía cómo puede ser si tú te dedicas a esto y sabes lo que hay detrás de estas fotos”. Es complicado porque se trata de un terreno sensible. Creo que cuanto más reales somos, más positivos son los impactos y más cómodas podemos estar, ¿no?

¿Qué es lo primero que hiciste cuando te dejaron volver a las calles?

Lo primero que hice fue salir a pasear con Blues, por supuesto. De hecho, después de tantos días en casa echaba muchísimo de menos pasear con él, me encanta. Blues es súper especial y cuando vamos paseando siempre me mira como sonriendo y eso me hace súper feliz, no lo puedo explicar con palabras. Así que me puse un podcast y nos fuimos de paseo. Andamos 4,5 kms, que en cualquier momento normal no es nada pero, después de mis 18 días tirada en casa, casi me muero al volver. Llegó un momento en el que me dolían tanto las piernas que me sentía incapaz de volver a casa y pensé “¿en serio voy a tener que llamar un taxi para que me lleve a casa?”. Pero al final no, forcé un poquito, llegamos a casa y me tiré al sofá, otra vez.

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