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Los daños del sol en la piel se reparan ¡con luz!

Los daños del sol en la piel se reparan ¡con luz!

La memoria de la piel no falla. Si de en tu juventud hiciste más de una barbaridad para ganar rápido moreno puede que dentro de poco comience a pasarte factura. Pero no solo los excesos solares son los únicos responsables de las manchas y el envejecimiento prematuro. Cada día, el cutis, las manos el cuello y el escote están expuestos y los impactos continuados (sin protección) hacen que la dermis se resienta. Sin embargo, la luz medida y bien controlada, puede revertir el daño de los rayos UV en la piel. “La piel se aprovecha de la luz, que contribuye, por ejemplo, a la síntesis de ciertas hormonas y vitaminas”, explica el Dr. Rafael Tomás, director de la clínica Dr. Tomás en Ibiza.

Fluorescencia contra el daño solar

Existen diversas terapias basadas en distintos tipos de luces para el tratamiento de patologías de la piel. La fototerapia, láseres o la luz intensa pulsada son algunas de ellas. “La más reciente y revolucionaria es la terapia con fluorescencia, que funciona como una “antiluz” o “contraluz”, es decir, resuelves con la luz fluorescente lo que otra luz, la solar, ha provocado”, indica el dermatólogo.

Esta terapia, además de ser eficaz para el tratamiento de los signos activos y cicatrices del acné y de la rosácea, se utiliza para el rejuvenecimiento de la piel. Como señala el Dr. Tomás, “con ella provocamos una regeneración y renovación del colágeno, desgastado y fragmentado principalmente por la radiación solar”.

El dermatólogo destaca el tratamiento con fluorescencia como una alternativa no invasiva sin apenas efectos secundarios. A diferencia de otros tratamientos contra los daños cutáneos, este protocolo puede aplicarse a lo largo de todo el año. » Solo estamos introduciendo al interior de la piel una luz reparadora inofensiva, por lo que se puede utilizar en cualquier época”.

¿Cómo funciona?

Una de las firmas que ha desarrollado este tipo de terapia es Kleresca. Skin Rejuvenation es el nombre de su protocolo basado en la fluorescencia. Se sirve de un gel fotoconversor que se coloca bajo una lámpara. Cuando la luz azul incide sobre el gel, los cromóforos (conjunto de átomos de una molécula responsable de su color) contenidos en él convierten la luz en fluorescencia. A través de este proceso, penetra en la piel a diferentes longitudes de onda y estimula la producción de colágeno a nivel celular.

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Esta técnica se puede utilizar en el rostro, cuello, escote y manos, y su protocolo estándar es una sesión semanal durante cuatro semanas. La duración de la sesión es de nueve minutos bajo la lámpara, siempre bajo la supervisión de un especialista.

Los resultados del procedimiento son la reducción del tamaño de los poros, las arrugas finas y las cicatrices, una piel desestresada.

 

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