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¿Por qué la sociedad no apoya la lactancia prolongada?

¿Por qué la sociedad no apoya la lactancia prolongada?

Dar de mamar en España por encima del año resulta difícil. Una sistema laboral incapacitado para la conciliación y juicios lanzados (base científica) por familiares, compañeros e incluso sanitarios que ven el destete la solución a la mayoría de «problemas» que afrontan los padres en un periodo determinado de la crianza. Esto unido al agotamiento que provoca la maternidad, puede hacer que muchas mujeres desistan. Sin embargo, la postura de la Organización Mundial de la Salud es clara: Se recomienda mantener la lactancia como mínimo dos años. Para reforzar a aquellas que deseen que el destete llegue de forma natural, hemos hablado con dos pediatras, Marta Gómez y Marta Costa, que a su vez son presidenta y secretaria de la Asociación Española de Lactancia Materna. En nuestra conversación, hemos descubierto razones de peso para que los niños tomen el pecho durante años. La cuestión es ¿por qué la sociedad no apoya la lactancia prolongada?

¿Tiene algún tipo de inconvenientes la lactancia prolongada?

La leche materna es un alimento nutricionalmente completo y específico de nuestra especie. Ideal para un lactante, no sólo a nivel nutricional, sino también a nivel inmunológico. Es un alimento único, que contiene células vivas, anticuerpos, enzimas, factores de crecimiento e incluso bacterias beneficiosas (probióticos) que ayudan a conformar la microbiota del niño y cuyas implicaciones se mantienen a medio y largo plazo. Por lo tanto, la OMS recomienda que se mantenga hasta los 2 años o más. No hay un límite definido en el que haya que retirar la lactancia. Se trata de que es algo bueno para la salud y que se puede mantener si madre e hijo desean, no habiendo un «límite» científico en el cual se recomiende el destete.

¿Por qué las mujeres suelen abandonar pronto la lactancia?

El aspecto socio-cultural tiene mucha importancia. ¿Qué es lo que la sociedad espera de mí? ¿Qué está bien visto? ¿Cuánto tiempo es lo normal? Ese tipo de convenciones sociales son diferentes para cada cultura. Es interesante conocer cuál es nuestro contexto en occidente y por qué hay voces que insisten a la madre que «ya es muy mayor para tomar pecho». Es un tema más relacionado con la antropología y sociología que con la medicina. Katherine Ann Dettwyler, una antropóloga estadounidense, ha estudiado durante muchos años este tema del destete en las distintas sociedades y en primates, y las conclusiones son muy interesantes. En la inmensa mayoría de culturas a lo largo del globo y en la historia era normal que los niños pequeños tomaran pecho y desde el estudio comparado con primates, se llegó a la conclusión de que, como especie, el destete natural en Homo sapiens ocurre entre los 2,5 y los 7 años.

Los profundos cambios sociales ocurridos en el siglo XX, junto con la generalización de la fórmula artificial hicieron que la cultura de la lactancia en occidente se perdiera. Las lactancias fracasaban por no tener apoyo (ni familiar ni profesional), abundaban los consejos contraproducentes, se vendía la leche artificial como algo «mejor» que la leche materna y todo esto junto con las dificultades para conciliar el trabajo femenino fuera del hogar y la crianza consiguieron relegarla a algo menor, que debía tener fecha de caducidad. En nuestra sociedad actual no estamos acostumbrados a ver niños mayores lactando, pero existen, aunque muchas veces ni ellos ni sus madres se atrevan a mostrarlo en público. No obstante, en otras culturas, la percepción es totalmente diferente, como cuenta Ruth Kamnitzer, una madre canadiense, que crió a su hijo en Mongolia.

Algunas voces aluden a que fomenta la dependencia materno-filial, ¿están de acuerdo?

¿Dependencia materno-filial? Los niños pequeños son dependientes de sus cuidadores, especialmente de su madre. Necesitan tener cerca a su figura de referencia y sentirse seguros para tener confianza en el mundo y adquirir independencia de forma progresiva. Esto ocurre con y sin lactancia materna. Es cierto que un lactante mayor va a tener el pecho como su lugar de refugio y calma, y no sólo como alimento. Por eso, cuando tenga sueño, cuando tenga dolor, cuando esté nervioso, asustado o inseguro es fácil que busque en su madre seguridad y la lactancia materna es ideal para eso. Si ambos están a gusto no hay problema. Progresivamente, los niños aprenden, guiados por los adultos, a gestionar sus emociones y van dependiendo menos de sus padres, pero es un proceso que dura años.

¿Puede un niño encontrar en su madre un lugar seguro aunque no le amamante? ¡Por supuesto! En vez de ofrecerle pecho, puede ofrecerle un abrazo, un rato de intimidad, portearlo, leerle un libro, hacerle un masaje, etc. Sin embargo, un niño pequeño que lacte tendrá el fácil recurso del pecho para lograr todo eso. ¿Es algo malo? La verdad es que no, aunque a veces para las madres puede llegar a ser agobiante si la demanda es muy alta.

¿Por qué las mujeres a abandonar la lactancia?

En general, la inmensa mayoría de mujeres desean dar el pecho y, casi todas, comienzan probando en los primeros días. Sin embargo, hasta el 66% de estas mamas destetan antes de lo que ellas desearían. Normalmente no hay un único motivo que favorezca el cese precoz de la lactancia y se ha visto que las razones son diferentes a lo largo de los meses.

De esta forma, durante las primeras semanas, el principal motivo de destete son problemas relacionados con la técnica de lactancia, como aparición de grietas en el pezón, mastitis, dolor, dificultad para que el bebé coja peso, inseguridad, etc. En este gran porcentaje de mujeres, los profesionales tenemos un papel clave. Es nuestra responsabilidad estar bien formados y conocer los problemas que pueden surgir durante la lactancia para ser capaces de prevenirlos, detectarlos precozmente y ponerles un remedio eficaz. Y ahí, en muchos casos, estamos fallando a estas madres y a sus bebés. Nuestra visión como AELAMA es, entre otras cosas, formar a los profesionales para ayudar a las madres o conseguir sus objetivos de lactancia.

Mas avanzada la lactancia, aparecen otros motivos siendo el mas frecuente la vuelta al trabajo de la madre, donde la falta de conciliación entorpece la continuidad de la lactancia. El inicio de la alimentación complementaria entendiendo que ya no es necesaria la leche materna, la falta de apoyo familiar y los comentarios negativos del entorno son causas también usuales. En otras ocasiones es el deseo materno de un nuevo embarazo lo que lleva a la madre a la retirada del pecho.

¿Cuál es el mayor inconveniente al que se enfrentan las madres que deciden continuar?

La incomprensión social, aunque poco a poco la cultura está cambiando. Sin embargo, podemos encontrarnos con madres presionadas por el personal sanitario, sus parejas, familiares, educadores o incluso personas ajenas que, con mayor o menor educación, insisten en el destete como medio de independencia y como solución a los problemas de crianza, alimentación o sueño, sin ningún fundamento científico. Como ya quedó reflejado en el documento que se hizo en su día desde la Asociación Española de Pediatría, no se han constatado riesgos ni a nivel físico ni psicólogico en niños que toman pecho por encima de los 2-3 años. Al contrario, se ha visto que a mayor tiempo de lactancia, más probable es tener un mejor desarrollo emocional y psicosocial del niño, efectos que se mantienen en la adolescencia y en la vida adulta. Por eso desde aquí queremos apoyar a las madres en sus decisiones libres e informadas, sean cuales sean. Y si su decisión es seguir dando el pecho, es nuestro deber como profesionales apoyarlas y animarlas para que disfruten de esos momentos de conexión y de intimidad con sus hijos.

¿Dormirá el niño de forma más plácida si se le priva del pecho?

El pecho, como comentaba antes, además de proporcionar alimento, es un lugar de relax y refugio. La «succión no nutritiva» es un relajante natural y a muchos bebés les ayuda a conciliar el sueño. De hecho, ese es el fundamento del chupete, que se inventó como un sustituto del pezón. En lactantes pequeños, es normal despertarse varias veces para comer, ya tomen pecho o bibeŕón. Poco a poco, las tomas nocturnas tienden a disminuir hasta que se alcanza el patrón de niño mayor, sin interrupciones. Recordemos también que la lactancia no es sólo alimento, por lo que ante un despertar nocturno, aunque no sea por hambre, la succión del pecho puede ayudar al bebé a conciliar de nuevo el sueño.

Hay bebés que tienen muchos despertares y esto puede interferir de forma significativa en el descanso materno. ¿Qué se puede hacer? No hay una solución única para todos, hay que individualizar en cada caso, buscando el mejor interés de madre e hijo. En el año 2019, la revista Journal of Sleep Research publicó un estudio de cohortes muy interesante que intentaba responder a esta cuestión. ¿Las prácticas de alimentación tienen influencia en los problemas de sueño?

Encontraron que los bebés que toman pecho más allá de los 4 meses concilian de forma significativa mejor el sueño, sin diferencia en el número de despertares nocturnos respecto de los no amamantados.

Los autores postulan también que una de las claves está en la expectativa. Muchas madres que dan el pecho perciben los despertares breves como algo esperable y que en muchas ocasiones no interfiere demasiado con el descanso, especialmente si se asocia con el colecho. Esto se debe a que la toma nocturna puede ser breve y no requiere levantarse de la cama. La oxitocina que se segrega durante la toma ayuda a conciliar el sueño y a pesar de los despertares la sensación puede ser de un sueño reparador.

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En otras ocasiones, hay bebés muy demandantes, con múltiples despertares o que toleran mal separarse de su madre y esto puede interferir en el sueño de forma negativa. Cuando además se añade la carga de madrugar para trabajar o encargarse de los otros hijos esto puede llegar a ser agotador. Aquí se trata de ponderar qué es lo mejor para ambas partes y en ocasiones un destete nocturno puede ayudar a la madre a descansar mejor. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el bebé se seguirá despertando y necesitará atención. En este punto puede tener un importante papel la pareja, que puede encargarse del bebé mientras la madre descansa. Los primeros días del destete nocturno pueden ser duros, porque la persona que se encargue del bebé no tiene el recurso del pecho para ese consuelo ni relax. Una vez que el bebé se acostumbra a consolarse sin el pecho, los despertares pueden seguir ocurriendo en la misma frecuencia (o en menor), sin haber una norma general.

Por tanto, insistiría en la importancia de dar a las madres la información adecuada y que cada una, en base a sus deseos y necesidades, tome libremente una decisión. ¡Es tan fácil culpabilizar a una madre! La crianza es cansada y exigente, se dé o no el pecho, así que que cada madre decida lo que quiere hacer y nuestro papel como sociedad es apoyarla tome la decisión que tomen, sin presión.

¿Podríais por favor indicarme los beneficios de la lactancia prolongada?

El comité de lactancia de Asociación Española de Pediatría publico en 2015 el documento LACTANCIA MATERNA EN NIÑOS MAYORES O “PROLONGADA”. En él, se refiere que los niños mayores que toman pecho siguen disfrutando de los beneficios inmunológicos de la leche materna, con una menor incidencia de infecciones para su edad que sus coetáneos que no son amamantados.

Las ventajas de mantener más tiempo la lactancia no sólo se observan a corto plazo, sino años después del destete. Se ha constatado una menor incidencia de ciertos tipos de cáncer (como la leucemia infantil), de enfermedades metabólicas y autoinmunes (como la diabetes tipo 1) y un mayor desarrollo intelectual a mayor tiempo y exclusividad de lactancia materna, efecto que permanece durante años. Incluso puede llevar a alcanzar un mayor nivel de estudios y de ingresos económicos en la vida adulta.

La duración de la lactancia materna también está implicada en un mejor desarrollo emocional y psicosocial del niño. A mayor duración, se ha descrito una menor incidencia de maltrato infantil, una mejor relación con los padres en la adolescencia, una mayor percepción de cuidado, y una mejor salud mental en la vida adulta. También se han observado beneficios emocionales en niños adoptados provenientes de un entorno difícil en los que se realizó lactancia inducida.

En cuanto al valor nutricional se ha observado que conforme aumenta la duración de la lactancia existe una variación en los macronutrientes de la leche, con aumento en la concentración de grasa y proteínas y descenso de carbohidratos. Este hecho sugiere que existe una adaptación de la composición de la leche para adaptarse al aumento de demanda energética durante el crecimiento de los niños entre 1 y 2 años.

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